Friday, 26 November, 2021

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RAMON ABDALA CIEN MIL KILOMETROS CORRIENDO POR EL MUNDO


La increíble historia como ultra maratonista de Ramón Abdala. Nació en Mendoza y a sus 50 años se lanzó a la aventura de ser un peregrino del planeta Tierra

La increíble historia como ultramaratonista de Ramón Abdala. Un mendocino que a los 50 años se lanzó a la aventura de ser un ultramaratonista. Increíble experiencia.

Un día se dio cuenta que la vida pasaba por otro lado, también. Durante muchos años de su vida fueron dedicados con fervor al trabajo. Ya en una edad avanzada, todo su ser dijo ¡ basta! Fue un despertar en una larga caminata que lo llevó a transitar lo más maravilloso que le pueda pasar a nuestro físico, mente y espíritu. La palabra es de él….

Ramón un día la odontología se fue…pero llegó el inicio de algo increíble, si bien muy sacrificado, pero sumamente beneficioso.

Países donde corrió por el mundo

¿Qué te impulsó a ese cambio rotundo en tu vida?

Trabajé muy bien como profesional en la odontología, fui exitoso. Fueron muchos años dedicados a mi carrera, pero sentía un gran vacío, como que algo faltaba para completar mi vida. Una mañana salí a caminar por nuestro parque General San Martín. Pensé que debía cambiar nivel de vida por calidad de vida. En ese andar pude apreciar lo que la naturaleza nos transmite y me di cuenta que el Ramón que iba era distinto al que volvía a su casa, esa mañana. Nunca hice deporte. Cuando digo nivel de vida me refiero a lo material a lo que pude adquirir por mi trabajo, una cuatro por cuatro, casas, vacaciones y otras cosas más. El caminar, el salir, el aire libre, estar en contacto con la naturaleza, me transformó. Es cómo transpirar el estrés. Mi estrés ese día estaba en la remera o camiseta.

¿Es cómo eliminar todo lo negativo?

Claro, porque cuando se camina, se hace deporte se genera un estado eufórico producto de la endorfina, esa hormona del placer. En el consultorio o en el trabajo diario de la vida segregas adrenalina. Una euforia algo distinta. Es así que cambié adrenalina por endorfina. Es una hormona natural, o la bien llamada hormona que produce placer, la tiene el cuerpo y la segrega cuando hace deporte o actividad física.

¿Podemos decir que el deporte nos ayuda a despejar la mente? Si se tiene un problema y se sale a caminar o hacer deporte al aire libre, el problema a tu regreso lo ves treinta veces menor de lo que es. Eso está comprobado científicamente, lo dice Cooper el inventor del aerobismo, médico deportólogo que hace el famoso test de Cooper.

¿ En qué medida la filosofía oriental te colaboró para lograr ser ultramaratonista?

Yo desde hace tiempo ya leía libros de autoayuda, muy espirituales como Jiddu Krishnamurti, y otros. Mi inclinación por la cultura India era muy fuerte. Lo que abrió mi mente. Fue hace 30 años mi primer viaje a Oriente…y me dije por acá pasa la cosa…

¿Qué viste?

Anduve por la India, Japón y vi tantas cosas. No quise juzgar nada pero me permitió relacionarme con todo eso y sobre todo comprenderlo. Todo lo que leí de meditación pude palparlo mejor.

En la India

Tus primeros pasos fue el maratón, pero ¿ Qué te llevó a ser un ultramaratonista?

Yo físicamente me encontraba muy bien. Soy naturista, vegetariano, es como un auto, si lo mantienes bien cuando le das arranque dispara. Con el cuerpo pasa igual: un físico cuidado, una mente sana y un espíritu elevado. Me sentía muy poderoso para encausarme en ese camino de la supervivencia.

¿De cuántos kilómetros fue tu primer carrera?

Comencé con 21 kilómetros. Luego mi primer maratón de 42 km fue en New York, estaba convencido de que lograría el objetivo. Fue en ese momento que hice un clic. Pude correr cerca de 36 maratones en las principales capitales del mundo, como Chicago, Miami, entre otras.

¿Cómo viviste tu experiencia en el desierto del Sahara?

Se da una situación en que el asfalto, el encierro, la ciudad no me agradaban del todo para correr. Me estresaba. Mucho comercio detrás de todo eso. En New York esta la expomaratón de casi 5000 metros, te venden de todo. Yo soy minimalista, no uso nada. Tengo otro tipo de personalidad, donde me gusta indagar en lo más profundo de mi ser. Más espiritual.

Medallas de sus maratones

¿Cuál fue la maratón más exigente en la que participaste?

Y si…a los 60 años decidí correr la maratón de Sables, es como el <Paris Dakar> pero corriendo. Se transita por el mismo lugar, en arena donde los pies se hunden y todo el esfuerzo es mucho mayor. No existe técnica alguna para no hundirse. Fueron 250 km en autosuficiencia y sin comida. Fueron cinco días, muy limitada el agua, o sea, te dan ocho litros de agua por día. Se duerme en una carpa, haciéndole frente a las típicas tormentas de arena. Lo que es comida y todo lo que se necesita para sobrevivir esos días, lo tiene que llevar el corredor.

Por lo que comentas creo que son verdaderos desafíos para con uno mismo ¿no?

Esto es autosuficiencia, además de llevarte todo hay que soportar todos los avatares del desierto. Es “uno” solo en la nada. En esto no hay límites, nunca se toca el límite. Así fue que corrí esos kilómetros con una mochila de doce kilos y una temperatura de 60º de calor durante el día y en la noche de 3 a 4 º bajo cero, ya que la temperatura está regulada por el mar.

¿Cuentan con algún tipo de asistencia durante el recorrido?

Ninguna. En caso de emergencia se tira una bengala y acuden auxiliarte. Durante el día corremos entre 40 y 80 km, sólo descansamos en la noche. Es una forma de decir, después de haber trotado durante 20 horas no se puede uno desconectar para descansar bien. Solo intentar relajarse , hacer ejercicios para elongar. La presión está, ya que nos dan un límite de tiempo para hacer los tramos. El tema es avanzar hasta llegar a la meta.

Durante el trayecto ¿sufrís algún tipo de lesión?

Muchas, la arena te quema las piernas, aparecen ampollas. En el Sahara perdí seis uñas, más ampollas plantares. El pie se revienta. Es aquí donde empieza a jugar la mente. Se corre con el alma.

¿Qué es lo que se evalúa en una competencia de este tipo?

La superación, el ir sorteando obstáculos ante cada inconveniente. Se prueba el “yo puedo”. Como dije anteriormente no hay límite ante lo que uno se propone.

¿Existe alguna otra competencia similar a ésta?

Fue en una ultramaratón con 53º de temperatura, que me ocurrió algo inesperado. Comencé a orinar con sangre, esto significa que dejan de funcionar los riñones, baja la presión. Y no pedí atención. Ya que si lo hacía, en ese estado me sacaban de la maratón.

¿Y que hiciste?

En ese momento me dije a mí mismo <Ramón no tengo apego a la vida, es una decisión entre la vida y la muerte> y seguí… Por supuesto, que implementé todas mis técnicas mentales y espirituales para poder continuar, lo que me ayudó mucho a soportar la situación. Algo parecido me sucedió en Costa Rica, venía trotando y de golpe me caí. no te das cuenta. Fue un sincope. Al despertar tenía dos norteamericanos que me estaban auxiliando. Al verme tirado en medio de un bosque, se pararon y me levantaron. Gracias a ellos pude continuar.

Es muy fuerte todo esto Ramón ¿Cuántos kilómetros llevas recorridos?

El cálculo que hice, entre entrenamientos, maratones y ultramaratones, son unos 100.000 kilómetros. Serían unas dos vueltas al mundo corriendo por el Ecuador.

¿ Qué pasa hoy con Ramón, seguís corriendo?

Me retiré. Fue una etapa de mi vida que la cerré un febrero de 2019 en una isla en el golfo Guinea. Tengo una foto que atestigua mi retirada. Fueron 20 años de mi vida corriendo por el mundo. Fueron ochenta maratones, 8000 kilómetros de competencia con siete de las pruebas más exigentes del mundo. Estoy viviendo una vida más espiritual. La pandemia y su cuarentena me permitieron reencontrarme con mi yo interior. Estoy con mucha paz. No necesito nada.

En tu libro “Correr con el Alma, es posible” ¿Cuál es el mensaje que le dejas a todo corredor principiante?

Que todo es posible. Todos tenemos la misma cantidad de huesos, de glóbulos rojos y blancos, de músculos. La diferencia lo hace la voluntad, la fuerza, el desafío y la determinación. Para los kenianos el correr es una sabiduría no una mercancía. Este libro es un testimonio de mi vida, de mucho esfuerzo y superación. Si el deseo de superación es muy grande que se animen porque vale la pena. Nada es imposible.

Su primer libro

¡¡¡Gracias Ramón!!!

Producción period´ística: Patricia Fragapane Federiconi

Fotos: Ramón Abdala

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